LENI
Seguía pensando en todo. Mi hermano me repitió todo. No podía creer lo que acababa de escuchar. Las palabras de Viktor flotaban en el aire como un eco aterrador, y mi corazón latía desbocado. La idea de que la anciana Greta había orquestado toda la guerra y estaba detrás de la amenaza a mi bebé me dejó aturdida. Ellos seguían discutiendo sobre todo, llevaban horas haciéndolo. Sin poder contenerme más, salí de mi escondite, con la mente revuelta y el cuerpo tembloroso. Mirando a todos, les