Las dos chicas que escucharon las palabras de Aleandro parecían muy celosas.
Es un hombre guapo y rico. Todos los hombres ricos son unos cabrones, que tratan a las mujeres como juguetes sólo porque tienen riquezas y pueden hacer lo que quieren.
Pero aquel hombre era diferente. Era muy mimado y considerado con la mujer corriente que tenía a su lado.
«Señor, no sabemos qué hemos hecho para ofender a esa mujer, y quiere echarnos de esta mesa». Dijo la chica morena en voz baja, tratando de parecer