Aleandro no podía concentrarse en el trabajo de su despacho. Hacía girar el bolígrafo entre sus dedos con los ojos fijos en los documentos financieros que tenía delante. Sin embargo, nada de eso entraba en su cabeza. Su mente daba vueltas a la situación de esta mañana.
Toc... Toc... Toc...
«Sr. Gilren, soy yo.» La voz de Viktor llegó desde fuera.
Aleandro se volvió hacia la puerta. Se puso el bolígrafo en la mano y se reclinó en la silla mientras ordenaba a Viktor que entrara. «Entra».
Vikt