«Ya que es así, señorita Grinn, hablemos de ello en mi despacho». Leon se mostró paciente. Se volvió para mirar a Yuriel.
«Ustedes dos acompáñenme al despacho».
Se dio la vuelta, sin querer escuchar las palabras de Ariana.
Ariana frunció el ceño, insatisfecha con la respuesta de León. Leon, por su parte, ya se había dado la vuelta. No pudo evitar mirar fijamente a Yuriel.
Yuriel le devolvió el bufido antes de seguir a Leon. Ariana apretó los dientes con rabia.
Yuriel tropezó a propósito con su