Todavía tienen una larga vida que desperdiciar cotilleando sobre su jefe.
Mientras tanto, los tres Gilrens en el salón estaban atónitos viendo el incidente.
«Papá, ¿no estaba siendo Yunifer extremadamente grosera con Aleandro?».
Raquel sirvió café en el vaso de Caín sin perder de vista el de su suegro.
Caín se rodeó de periódicos de información económica. Su sonrisa divertida se escondía en la comisura de sus labios.
«Yunifer lo está haciendo fantásticamente bien. A Aleandro hay que darle una l