Yuriel parpadeó lentamente al abrir los ojos. Con expresión aturdida, miró a su alrededor. El monótono tono blanco de la habitación y el fuerte olor a medicina la apuñalaron profundamente, haciendo que recuperara por completo la consciencia. Se estremeció y extendió una mano aterrorizada para palparse el estómago al recordar lo que le había ocurrido antes de perder el conocimiento. Le dolía el estómago y lo sentía vacío. Sintió que se le aplastaba el estómago. Las lágrimas corrían por sus mejil