Como Caín había informado, la salud del abuelo Hendry era extremadamente precaria.
Cuando Aleandro vio al abuelo Hendry tumbado en la cama de un paciente con una mascarilla de oxígeno tapándole la boca, se le ablandaron los ojos. La pantalla de monitorización que controlaba las constantes vitales del abuelo Hendry era frágil e inestable. Un médico y una enfermera examinaban su estado con expresión seria.
Aleandro llevaba una mascarilla y un paño para visitar a los pacientes en las unidades de c