Yuriel levantó la barbilla al escuchar las palabras de Aleandro. Una sonrisa se dibujó en su hosco rostro. Cada día estaba más guapa bajo los cuidados de Aleandro y su feliz embarazo.
Aleandro no se contuvo. Se agachó y le levantó la barbilla para besarle los labios. La besó suavemente y sin lujuria. Fue sólo un roce de labios y ligeros besos el uno al otro.
Yuriel se sintió aturdida en la cuna del suave beso. La sensación de los labios de Aleandro haciéndole cosquillas le hizo palpitar el cora