Vacante no disponible.
Emilia, admiraba su reflejo de pie en el espejo: luciendo un atuendo ejecutivo, pero atrevido y llamativo como le encantaba. Accesorios y esa fragancia que había dejado de usar, pero había llegado el momento de volver hacerlo. Aun en el espejo, ultimando los detalles, escuchó la voz de su madre y colocó de inmediato los ojos en blanco.
—¿Ahora qué planeas?
—Sabes que esta es mi habitación, y que debes pedir permiso antes de entrar.
—Emilia, yo soy tu madre y a veces planeas cosas muy estúpidas