Capítulo 31

Los dos agentes me arrastraron sin cuidado y me metieron en una celda. 

Uf. Qué groseros. 

Al darme la vuelta, tres pares de ojos me miran fijamente... Espera, déjame reformularlo, me están mirando con odio. 

Son enormes, con músculos marcados. Lo único que indica que son mujeres es su molesto y larguísimo cabello. 

Genia

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