Esa mañana Howard despertaba como nunca con un vaso vacío de licor en su mano y con un dolor en el cuello después de haberse quedado dormido la noche anterior en sofá de la sala, regañándose el mismo porque eso no era algo que acostumbraba a hacer se levantó sintiendo un fuerte dolor de cabeza para dirigirse a la cocina por unas pastillas sabiendo que su día recién comenzaba.
«Creo que no es buena idea ir hoy a la oficina» pensó mientras se tragaba de golpe 3 pastillas para el dolor de cabeza.