Sarah
No quería volver tan pronto, Nicolás ya no aceptaría un no por respuesta. Así que, cuando me pidió que saliera del agua y me vistiera no tuve más remedio que aceptar a regañadientes.
Estaba molesto y no quería exaltarlo más. El camino de regreso fue incómodo, tanto que nuestros acompañantes decidieron viajar en 4 patas y una cola.
El panorama no era alentador, el silencio era inminente, sabía que sus palabras en ese momento podrían ser duras. Así que decidí no jugar con su paciencia, saq