Capítulo 14. La calma antes de la tormenta
DANIELA
Los brazos de Liam me mantienen pegada a su pecho, absorbiendo el delicioso aroma de su piel; trato de separarme de él para ponerme algo encima, pues, por la emoción del momento, olvidé que continúo desnuda.
Pongo mis manos en su pecho para tomar distancia, pero él me lo impide, acercando mi cuerpo de nuevo al suyo. Sonrío por ese simple acto.
Disfruto un poco más de su tacto sobre mi espalda y el calor que emiten sus manos, pero de pronto el pudor me hace alejarme y cubrirme.
Sé que e