Kennedy
En cuanto regresamos a mi auto, Danny ya estaba en el asiento del pasajero y Jeeves volvía a estar al volante.
—¿Cómo te fue en tu carrera? Espero que haya sido agradable y sin novedades. Qué bueno, en serio. ¿Disfrutaste el tiempo lejos de mí? ¿Te viste con algunos amigos? ¿Peleaste contra algún rebelde amargado en mi honor? ¿No? Qué mal. Tal vez la próxima. Me da mucho gusto que hayamos tenido esta conversación —Danny al menos se estaba riendo y Jeeves hacía un gran esfuerzo por no hacerlo. Greta solo se veía confundida—. Siento que me estoy volviendo loca y ya empecé a hablar conmigo misma en voz alta, ya que nadie tiene permitido dirigirme la palabra. La orden de ignorarme es mi favorita hasta ahora. Es increíble que todos me acepten y me traten como su amiga. Me siento muy bienvenida con esta recepción tan cálida —Le saqué la lengua y puse los ojos bizcos; ella se rio.
—No será tan pesado cuando lleguemos a casa. La seguridad debe ser estricta y estar concentrada mientras