Elara
Habían pasado semanas. Semanas de trabajo sin parar. Estaba sentada en mi escritorio, en un momento de soledad poco frecuente, contemplando el mapa donde habíamos marcado las ubicaciones de los marcadores de sombra.
Suspiré frustrada. Debíamos haber desmantelado al menos una docena de esos marcadores de sombra y seguíamos encontrando más. Ben seguía siendo el único de nuestro grupo afectado por ellos. Habría sido útil saber si se debía a su edad, a que no era su manada original, o a algo d