Elara
Me quedé muda. Estaba intentando comer para que me dejara en paz, pero mi mano se congeló a medio camino de mi boca.
¿Cómo competía con eso? Su idea perfecta de mujer era una antigua humana a la que conocía de toda la vida, que ahora tenía una loba y era la Luna de la manada más grande de la que hubiera oído hablar. Y aparentemente era una santa cuya bondad y amabilidad le brotaban por el trasero como un hada. Genial, sin presión.
Respiré hondo para calmarme, bajé la segunda mitad de mi s