Pasaron solo unos momentos y luego ella parpadeó, con expresión confundida.
—Estoy mareada —dijo con voz débil.
El resto de la multitud empezó a relajarse, pero algo estaba mal. De pronto, Ryker echó a correr con ella acunada en sus brazos.
Jer dio un paso al frente cuando Ryker se acercó.
—¡NO! Quédense, solo nosotros, todos ustedes quédense adentro. Tú también, Bennet, Jeremiah. No se muevan y manténganlos a todos allí. —Lo escuché ladrar órdenes intentando que la preocupación no se le nota