—Secundo la moción —soltó Josh por encima del hombro.
—A veces los odio a los dos —dije, frotándome la cara y pasándome los dedos por el cabello.
—¿Te haría sentir mejor saber que está pasando el rato con los cachorros en este momento y que debería estar cenando con tu mamá en un par de horas?
—¿Mi madre? ¿Desde cuándo cena con mi mamá?
—Desde hace unas semanas, pero lo sabrías si pasaras más tiempo en casa —dijo Greta, poniendo los ojos en blanco hacia mí, y entonces entré en pánico. No había f