Lentamente me calmo en los brazos de otro hombre que no es mi esposo, prometiéndome que no puedo derrumbarme por alguien que ha decidido irse. Por lo que, limpiando mis lágrimas, me alejo de Min y prometo ser fuerte por y para mis hijos.
— ¿Te encuentras mejor? — me pregunta Min y yo asiento avergonzada por haber llorado por un hombre que no merece mis lágrimas.
— Gracias. Creo que estoy sensible por el embarazo. Normalmente no soy así.
— Lloras porque te duele y eso es normal. Estas pasando po