Mientras Lowell sonríe y muestra cada detalle a Zaid, quien está en silla de ruedas, porque Curthwulf así lo ordenó, aunque era lógicamente innecesario. Los dos niños se alejan y yo los sigo para no perderlos de vista al ver que el castillo al que apenas hemos llegado, parece un laberinto.
— Vaya, hay mucho que ver aquí. — dice Zaid sonriendo.
— Es un castillo creado hace más de tres siglos. Por lo que, hay mucho que ver. — informa Seok Min.
— ¿Si es seguro que estemos aquí? No quiero que en