Las horas pasaban y los médicos no salían. Varios entraban, pero, ninguno salía y por ello, todos los que querían saber que era lo que pasaba, se encontraban fuera del lugar, implorando que las cosas salieran bien.
No se escuchaba llanto de ningún tipo y eso asustaba a los presentes, porque no sabían si era que habían desistido de la idea de la cesárea o si los bebés habían nacido muertos. No había forma de saber lo que pasaba allí, porque todos los presentes, habían bloqueado todo tipo de comu