Los médicos se movían rápidamente al igual que los enfermeros, mientras todo el personal encargado de la protección, hicieron una calle de honor para todos poder ver a la mujer que se estaba dando por vencida en una guerra que estaba destinada a perder.
Todos se movieron rápidamente, mientras los niños se tomaban de la mano aferrándose al apoyo que daba su compañero, para ser fuerte y no llorar como los niños como son. Querían ser fuertes, sentían que debían serlo.
— Ya vamos a salir. — dice el