Si el Alfa castigaba por difundir falsas acusaciones, ni siquiera la influencia de su padre podría protegerla.
Selena dejó de caminar.
"Debo encontrar pruebas", dijo con firmeza.
Su mente iba a mil por hora.
Los rumores ya no eran suficientes.
Necesitaba pruebas reales.
Algo que convenciera a la manada de que Isabella no era la verdadera Luna.
"Debo demostrar que el vínculo es falso", murmuró.
Su voz tembló ligeramente.
"O estoy condenado."
La búsqueda de la magia prohibida
Selena comenzó a bus