Isabella supo que estaba haciendo algo mal en el momento en que cruzó el límite de la manada sin avisar a nadie.
Pero seguía caminando.
El aire de la tarde era fresco y el bosque se extendía amplio y silencioso ante ella. Este camino... Esta parte de la tierra... le resultaba familiar. Antes de todo esto. Antes del título. Antes de los susurros. Antes de que la llamaran Luna.
Este era el único lugar donde seguía sintiéndose ella misma.
No Isabella, la futura Luna.
Solo Isabella la sanadora.
Suj