CAPÍTULO 53**
En lugar de eso, me acerco a él acariciándole la cabeza, sacándolo de sus pensamientos. Él se ríe mientras paso mi rostro por el suyo para provocarlo.
— ¡Está bien, está bien ! —me dice Greyson, pidiéndome que mantenga la cabeza en su lugar. Sujeta mi cabeza frente a la suya para que lo mire a los ojos. Sus ojos oceánicos de un azul profundo. Me pregunta con seriedad :
— ¿Tal vez ?
— Sí.
Dios mío, no quiero revivir ese dolor, pero va a estar bien. Eres fuerte, Willa, me dice Amara