CAPÍTULO 37
Claro que al principio no quiero causar problemas ni entregarme. Pero, a medida que me acerco a la manada, siento que este lugar es más mi hogar de lo que mi casa jamás lo fue.
De repente, al salir del vestuario, choco contra un muro duro porque no presto atención. Rápidamente me doy cuenta de que el muro en realidad es una persona que gruñe por la fuerza con la que le he chocado.
Caigo hacia atrás, tropezando con mis propios pies, y mi capucha se cae, revelando mi largo cabello cas