La luna ascendía lentamente sobre los bosques, bañando con su luz plateada el corazón del territorio de la manada de Alek Novikov. La chimenea crispaba aún ardíentemente tras la intensa reunión que había tenido lugar esa tarde: una junta estratégica entre alphas para discutir cómo enfrentar los ataques crecientes de los desterrados aliados a Vladimir.
Pero la reunión no había terminado en diplomacia. Había terminado en sangre.
Horas antes, el Alpha Iván de la manada Colmillo Negro, había osado