Tres días después del incidente del hospital, Aria finalmente se sentía humana de nuevo. O tan humana como una loba híbrida con tres dones antiguos podía sentirse. El agotamiento había pasado, reemplazado por una energía nerviosa que la mantenía en constante movimiento.
La mansión Valdez se había convertido en su hogar temporal. Rafael había regresado a territorio Montoya para reconstruir su imperio y sanar sus heridas. Isabela dividía su tiempo entre ambos lugares, tratando de mantener unida u