— ¡Padel!
— ¡Daven, hijo bienvenido! te estaba esperando
— Es un placer verte Padel, lo sé tú no te das un respiro ¿Eh? –El hombre mayor de pelo blanco y barba, piel bronceada, anteojos gruesos, alto y corpulento a pesar de los años su presencia sigue siendo intimidante.
— Ya lo sabes, el alfa me mantiene ocupado, creo que ya te estás dando cuenta, ven acompáñame tengo los documentos que le enviaré a tu padre aunque sé que esas aquí para divertirte un poco –Daven hace un mohín.
— ¿Viste que