11. Tenemos un trato
—Yo… —dijo él. Esa sola palabra la emitió de manera forzada; apenas y pudo pronunciarla.
Heros intentó colocarse de pie. Pero, ni siquiera podía levantarse; no tenía fuerzas para hacerlo, por lo que no podía evitar la presencia de esa preciosa mujer.
—Es normal sentirse mareado, si no estás acostumbrado a hacer ejercicio —comentó Hestia, con amabilidad—. El viento del abanico te servirá a que se te pase más rápido—. Ahora estás pálido.
Heros endureció las facciones de su rostro y tuvo que acept