Tomamos la vida entre las manos, el destino que corre entre la sangre de nuestras venas, los instintos y atributos de cada ser sobre la tierra.
¿Sabíamos acaso en dónde nos estábamos metiendo?. ¿Sabíamos acaso en que terminaría?.
- ¿Un bosque?- Musitó Berlín. Miré desconcertada mi alrededor.
- Eidrian- susurré al verlo. Una parte de mí no podía creer en lo que había vuelto a ser. Me acerqué y lo abracé, mis delgados brazos acariciaron su espalda, topandome con esas enormes alas que colgaban de