—¡Déjenme bajar!— grito tratando de acercarme al seguro de la puerta.
—A ningún lado palomita. Viste algo que no debiste de ver. Que mala suerte tienes— se carcajea el hombre de coleta.
— Duermanla y asegúrense que el Sheriff elimine la evidencia en las cámaras de seguridad— niego sollozando. Aprietan una toalla húmeda con una especie de olor extraño cubriendo mi boca y nariz, empiezo a sentir letargo en cada extremidad, un pitido se extiende alrededor de mis oídos.
….
Mi cabeza palpita, y sien