Veo como trata de hacerlo pero le cuesta demasiado. Le quito la chaqueta empapada y justo cuando estoy por levantar su suéter ella niega y hace gestos con las manos.
Me giro y el rubio sigue ahí parado totalmente pasmado.
— ¡Sal de aquí!—le grito frustrado. No dejaré que él vea un mínimo centímetro de su piel.
— ¡No la dejaré sola contigo aquí!
— ¡No seas imbécil, necesito que entre en calor, estoy seguro de que tiene síntomas de hipotermia y la razón por la que no puede respirar es que está ar