-Sera-
Para cuando abro mis ojos la luz de los rayos del sol se cuelan por mi ventana. Estoy tan cansada que ni siquiera quiero ver la hora, pues posiblemente no podré llegar al trabajo a tiempo.
La puerta es tocada y mi compañera entra.
— Solo venía a avisarte que puedes quedarte en la cama. El señor Arcuri te dio este par de días libres. Hasta el sábado que te presentes en su casa— me quejo enterrando el rostro en la almohada.
— Es un arrogante— suspiro.
— Bueno, anoche me pareció un gua