Capítulo 100.
Su cabeza dolía horrores, sentía los párpados demasiados pesados como para abrirlos, sin embargo tenía que hacerlo, poco a poco abrió sus ojos dándose cuenta de que no se encontraba en su pequeña habitación, su corazón latió a un ritmo alucinante, al tratar de moverse sintió una presión en su cintura, bajó la vista y el miedo creció, traía puesta una camisa mucho más grande que la de su uniforme y un brazo la tenía sujeta, se dio la vuelta encontrándose con ese hombre.
«¿Qué acaso el destino es