Mundo de ficçãoIniciar sessãoGabriela cerró la puerta de su oficina antes de que Patricia pudiera agregar algo más. Se sentó frente a su escritorio, encendió su computadora, y pasó los siguientes treinta minutos intentando concentrarse en reportes de donaciones mientras su cerebro insistía en reproducir cada momento de la noche anterior con claridad cinematográfica.
Esa tarde, cuando volvió al edificio, Matías estaba en el lobby arreglando el tabl&oacu







