Nigel se quedó atónito y, por instinto, miró a Sherrie.
Tal como esperaba, sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Nigel, ¿de verdad es así como te sientes?
—Yo… —balbuceó Nigel.
Pero las palabras ya habían salido. No podía retirarlas. En lugar de eso, se dio la vuelta y fulminó a Allison con la mirada, convencido de que estaba resentida y provocando problemas a propósito.
Así que eso de querer compensarla no era más que una ilusión. Al parecer, toda su supuesta amabilidad había sido en vano.
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