Los estudiantes de todo el salón ya habían comenzado a mirar en su dirección.
Con cuatro inspectores rodeando su pupitre, era imposible ocultar lo que estaba ocurriendo. Cualquiera que lo viera asumiría lo mismo. Algo había salido mal.
Tal como esperaba, uno de los inspectores golpeó suavemente con los nudillos la esquina de su escritorio.
—Estudiante —dijo con voz firme—, hemos recibido una denuncia que indica que podría estar involucrada en un caso de trampa. Por favor, acompáñenos y coopere