La voz de Nigel sonó justo después del firme golpe en la puerta detrás de ella.
—Allison, abre.
El tenso enfrentamiento entre ellos por fin se interrumpió, pero Ronan no se movió. Se quedó donde estaba, esperando, con la esperanza de que Allison cediera y dijera algo para aliviar la tensión.
No creía ni por un segundo que ella hubiera superado lo suyo. Para él, su enfado y la forma en que discutía con él solo demostraban que aún le importaba. Que todavía tenía sentimientos por él.
—¿Allison? —l