Jareth se agachó, recogió unas cuantas piedras pequeñas del macizo de flores y las lanzó despreocupadamente al estanque.
—¿Y si lo mato por accidente? —preguntó—. ¿Quién va a asumir la responsabilidad entonces?
Aris sabía que no tenía sentido intentar razonar con Jareth, así que simplemente se quedó allí esperando, con la esperanza de que la persistencia terminara dando resultado.
Jareth siguió lanzando piedras al estanque.
Al principio, los koi se acercaron pensando que les estaban dando comid