Antes de que Allison pudiera responder, Mel se dio una palmada en el muslo con frustración. —Seguro que fue tu madre. Como pensaba que éramos demasiado pobres, no nos avisó.
Mientras hablaba, sacó dos sobres de su bolsillo. —Allison, no pudimos asistir a tu boda, pero este es nuestro regalo en efectivo. Tienes que aceptarlo.
Allison sostuvo los gruesos sobres entre sus manos y de repente sintió un nudo en el pecho.
Era la primera vez que alguien le daba dinero como regalo de boda.
Sabía que sus