Jareth llevó a Allison al piso de arriba, donde encontraron el lugar perfecto con vista al salón de abajo.
Allison se sentó erguida, frente a la barandilla, con los ojos recorriendo a los invitados como si estuviera buscando a alguien.
Jareth, en cambio, se recostó en una silla de palo de rosa, relajado, como si el ruido a su alrededor no importara en absoluto. De vez en cuando levantaba la mirada, y sus ojos encontraban a Allison sin falta. Cuando ella no miraba, se permitía observarla un poco