Los resultados llegaron a las once de la noche.
El contacto forense de Kexo, una mujer llamada la Dra. Solís que trabajaba, al parecer, en horarios que otros profesionales habrían considerado poco razonables, confirmó el contenido de la copa en un mensaje de cuatro líneas y enteramente sin ambigüedades.
Elara lo leyó en el escritorio de Alessandro, sentada en la silla frente a él, mientras él permanecía de pie junto a la ventana de espaldas a la habitación y ella leía en voz alta.
—Misoprostol