La encontró en el estudio a las once de la noche.
Estaba en el segundo escritorio, el que había reclamado en la primera semana y que gradualmente había acumulado la evidencia específica de su ocupación: carpetas codificadas por colores que no seguían la lógica de ningún sistema de archivo que él hubiera diseñado, un vaso de agua con una marca de anillo en el posavasos, una pila de informes trimestrales Gebrano con su letra en los márgenes en los tres colores de tinta diferentes que usaba para d