Lo encontró en el gimnasio a las seis de la mañana.
Estaba a mitad de su rutina; podía ver la calidad particular del esfuerzo controlado en sus movimientos, la repetición deliberada y agotadora de alguien que llevaba un rato en ello. Llevaba una camiseta oscura con las mangas cortadas, lo que significaba que el tatuaje completo de vid era visible en su brazo izquierdo, las veintiséis espinas completas, las dos sin terminar en la parte superior captando la luz fluorescente del gimnasio con la cla