CHINA
—¡Imposible! —soltó Cruella, mientras Carly simplemente me fulminaba con la mirada, como si quisiera asesinarme con sus ojos. No importa si lo aceptan o no, y ni siquiera es que me guste la idea; solo tengo que mantenerme cerca de ellas si quiero sacar más información sobre Cruella.
—¿Por qué? Pensé que estarías feliz de tenerme cerca, ya sabes el dicho: mantén a tus enemigos más cerca… —dije con una sonrisa pícara, pero la mirada de Cruella estaba muy lejos de ser amistosa.
—No me voy a quedar aquí —sentenció con firmeza y comenzó a alejarse, seguida inmediatamente por Carly.
—Estás lastimando mis sentimientos, Cruella. Sería una lástima que terminara quedándome con alguien más… digo, las lenguas se sueltan. Quién sabe, quizá accidentalmente mencione lo que ocurrió hace un año… Me refiero al incendio —dije con una mirada expectante y, tal como había predicho, se detuvo en seco.
—Sabes, la detective del bar podría jurar que ya te había visto antes. Afirmó que alguien con una des