La sala de reuniones estaba sumida en un silencio total.
Nadie habló.
Eric estaba sentado de manera relajada, no mostraba ni un rastro de pánico. Nadie sabía lo que él estaba pensando.
Él tenía mucha paciencia.
El primero en hablar perdería la ventaja.
Al final, el Viejo Amo Ferguson no pudo aguantar.
El Viejo Amo Ferguson entrecerró sus ojos. Sus ojos nublados revelaron una luz refinada y nitidez.
“Aunque has crecido, todavía eres demasiado joven, Eric. He discutido esto con varios accio