Nicole tenía una sonrisa presumida en su rostro. Le asintió a los demás y le levantó una ceja hacia Ian. “Carter, esta expansión empresarial tuya es bastante repentina, ¿eh?”.
Ian se inclinó hacia ella y susurró. “¡Solo tengo suerte de tenerte! No esperaba que se vendiera tan rápido…”.
De lo contrario, Ian tendría que pagar por tanto hablar de su propio bolsillo.
Los dos peces gordos se sentaron al frente. La ceremonia de la firma fue sencilla, solemne y rápida.
Esta vez, el protagonista era