El Viejo Amo Leonard vio que Autumn no daría marcha atrás y se le acabó la paciencia. Él le ordenó sin rodeos.
“Olvídalo, no lo entenderías. Haz que ese reportero se entregue mañana y dale más dinero para que no hable y no te implique. Entonces el asunto quedará resuelto”.
Los labios de Autumn temblaron ligeramente. No sabía cómo insistir y se sentía impotente.
Ella apretó el puño, respiró profundamente y solo pudo inclinar la cabeza y asentir. “Sí, Abuelo. Lo arreglaré mañana”.
Al ver que A