Clara miró por la ventanilla del coche de Erik cómo la mansión en donde había conocido la felicidad, había hecho el amor por primera vez y había concebido a su amado hijo se alejaba poco a poco de su vista y probablemente para siempre.
-¿Estás bien?- La voz suave y preocupada del joven se escuchó en el silencio de la noche.
Clara no volteó hacia él, no era capaz de hablar ni de mirarlo, aún no podía creer que todo lo que estaba pasando fuera real, quería que alguien la despertara de esta pesadi